El bosque no sabe del Destino

Curaduría x Nahuel Sanchez Tolosaa

Elijo el camino de lo abismal, contradictorio e inquietante suceder de las cosas. No imagino la vida sin andar por el paisaje, vuelvo al Sur insistentemente bajo una obsesión infinita, ingresar al trance de la caminata y perderme en las inesperadas presencias australes. Siempre quise ver un huemul, a veces pensaba que eran parte de una fantasía, con el tiempo, comprendí que no es lo mismo imaginación que supervivencia. Caminar detiene mi ansiedad, moverme con otredades me hace perder la calma e imaginar que un ciervo nos observa, me llena la mirada de agua. No entiendo como tanta inmensidad puede adquirir la forma de una trampa. Veo azules cuando la prima del rojo y de manera recurrente quisiera frotar el pelaje metálico y aterciopelado de estos mágicos seres.

Entonces, pienso a la vez que las rocas conservan muchos secretos, adoptarlas fugazmente quizá tenga alguna respuesta y sean ellas las que nos cuenten acerca de los huemules.

No sé si es tan claro, canta un pájaro y entre los árboles algo habita. Vemos un nuevo sendero, aparece lo que tal vez sea una huella, ilusión, deseo y confusión. Tan solo un grupo de caminantes buscando también ese no sé qué.

El bosque no sabe del Destino deviene en una propuesta expositiva que emerge de la experiencia del programa de investigación – creación Tras la ruta del Huemul en Iar Residencia durante el mes de enero del 2026. Se trata de una constelación de piezas artísticas que condensan y se convierten en eco una serie de interrogantes en torno a la existencia y desplazamiento fugitivo del mayor ciervo de la Patagonia Argentina – Chilena.

El paisaje como un lienzo de belleza y horror, se anteponen diversas traducciones que reflexionan y especulan sobre las maneras en que el huemul habita, transita y resiste en inminente caos ambiental y la voracidad de la humanidad.

Observador inesperado y dócil testigo del colapso, aquí estamos.

Entre el bosque y el hielo, el viento y el cielo abrena a través de la montaña otras maneras de transitar el tiempo. Caminamos y nos perdemos, un arcoiris acompaña y parecería que todo fuera parte de otra cosa…

¿Cuándo fue la última vez que un lugar te pidió quedarte para siempre?

Nahuel Sanchez Tolosa